Las Hojas.
Hoy pensaba
en ti mientras manejaba de vuelta a casa!
Él frió
recorría todo mi ser, las hojas volaban con el viento y mis recuerdos viajaban
en la distancia y tu presencia me llenaba el alma.
Veía tus
labios encarnados sonreír, veía tu ser resplandeciente suspirar, sentía el
calor de tus brazos rodeándome.
Sentía los
impulsos de mi corazón con una ráfaga de emociones nunca vistas, solamente
guiaba y miraba el obscurecer.
Tus besos
me dolían, tu recuerdo me penetraba. Todo tu ser lo sentía a mi lado, el
viento continuaba y tus hojas caían y caían. Colores hermosos y sonidos
indescifrables. Recordaba cuanto te gustaban aquellas hojas y jugar,
pisotearlas y escuchar ese crujir que ellas producían.
Cuantas
veces tomados de la mano jugueteamos con ellas, cuantas veces te disfrute con
mis sentidos al hacerlo...
Cuantas
veces te ame y pude dibujar con mis dedos hermosas hojas, voladoras
mariposas en tu cuerpo en esos divinos cambios de estación, en esos momentos
eternos de pasión.
Recordaba
tu piel, recordaba tu olor, recordaba tu luz!
Trate de
descifrar mis interrogantes y te seguía sintiendo, seguía guiando, pero tu
estabas ahí. Estabas en el instante en que la luna se mostró media, y vi su
tristeza. Vi como la luna al rededor tenia muchas nubes, tenia el cielo muy
opaco, y creo que lloramos los dos!
Cuando mi
primera lagrima cayo, sentí tu mano en mi rostro y... te digo... Llore más,
quería que me siguieras acariciando y secando mis lagrimas, que eterno
momento minimizado por el paisaje. La luna, las hojas, el viento y lo mejor...
tú.
Jack
Sikleb.

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