OQUEDAD.
Amor mío, la magia entre nosotros,
guardara tu ausencia todas las tardes.
En la noche, su canto, aminorara mi
agonía,
Y me regalara la luz de tus sueños al
amanecer.
La noche trae consigo la eternidad,
el viento se guarece, lo sigue la
lluvia,
y la luz inicia su tenue retirada.
Así siento tu alma cuando estas triste,
se silencia la tarde y percibe,
el acercamiento apresurado de la noche.
Es entonces, cuando no quiero estar al
desamparo de tus ojos,
prefiero sentir tus labios, descubriendo
mi cuerpo desnudo
y gozarte en silencio, mientras la luz
de tus besos,
Irrumpe en la oquedad de mi corazón.
PILLA.
MAR/24/1.994.

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