ESAS LOCURAS.
Que
hermoso podría ser, una noche de verano, sonriéndole a la naturaleza, al
infinito, al azul, a la distancia.
Mirar
los ojos de tu amada y poder entender en ellos la caricia, el beso, el placer.
Poder
extasiarte en un mundo infinito y no
pensar, solo soñar, solo darse a la locura de ser. A la locura de estar. Cuantos diéramos lo que fuese, por un
momento como ese. Cuantos sacrificarían
una eternidad por aquel instante.
La
locura de regresar a ser niño, de poder darnos el lujo de perder nuestras
materias y tratar de engañarnos nosotros mismos,
diciéndonos, lo recuperare mañana, mamá.
Lo recuperare en el próximo periodo.
Poder regresar con la rodilla en carne viva y saber que no te curaran
mañana, sino ahora mismo. Que nos
mimarán toda la noche y sentiremos la mano acariciadora y suave que nos
aliviará.
Locuras
de calendarios pasantes y de sinsabores actuantes, de dichas pasajeras o de críticos
instantes. Sentimientos de
nostalgia, sentimientos de pudor,
sentimiento de miedo y de no poder continuar con las cosas como nosotros
quisiéramos. Frustraciones de no poder
ser lo que somos, ni poder hacer que los demás vean, como nosotros mismos.
Esas
locuras de ayer, de hoy o de mañana, nos
mantendrán atentos en cada instante, en cada amanecer a la esperanza. Nos mantendrán en la zozobra misma de la misma locura de
vivir. Vivamos hoy, como nunca, nuestro
instante, que mañana vendrá uno
nuevo y
nos despertara de nuevo el alma.
JACK SIKLEB.
05/11/1.995

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