Para unos ojos brujos.
Que recóndito momento el que me diste! Me llevaste
a ver tu alma fugitiva.
A ver tu ser más allá de un infinito
momento, a ver, sentir palpar.
Te vi. dibujada en un infinito mar de
placeres conseguidos, en un atardecer o en una
tarde de primavera.
Un soliloquio unísono de éxtasis, un
momento casi nunca encontrado, una efímera quimera dibujando pasión en tus
entrañas.
Pude sentir tu respiración profunda y
entrecortada con el encuentro de un momento irracional. Pude sentirte.
Pude sentir tus manos en las letras,
desmenuzar el paisaje de tu cuerpo y verte dentro de una góndola de
fantasías. Te sentí.
Te sentí llegar a un cielo de colores y palpe mariposas en tu estomago, sentí un largo
camino sin conocer y un gran pincel tocando el cielo, Te sentí.
Sentí y vi. tu corazón acelerado disfrutar
de los placeres de la soledad, de llenarte toda en un sentimiento incógnito de
necesidades.
Sentí derramar los colores del arco iris en
tu piel, en tu alma y en ese recorrer divino que llevas dentro, que llevas
encima.
Solamente te sentí.
Cumanday.

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