Mi mar y ella.
Me senté mirando el mar y empecé a conversar con el y ella. Quise dialogar y
preguntarles por mi vida, por mi siguiente derrotero, por mis dudas y por mis
pasos.
Creo que obtuve la respuesta y seguiré adelante. Pude
desahogar mis sentimientos y aclarar cosas difíciles y creo que esas respuestas
infalibles me dan el ánimo de continuar.
Según el cristal con que se mire, así vemos cada color, así vemos
razones y tomamos resoluciones, así que pude aclarar y liberar el alma y mi
mente de tantas cosas que están sucediendo.
Ante esa infinita inmensidad, variedad de colores, y
majestuosidad, me consagre a vivir
nuevamente.
Me prometí un camino nuevo, unas metas nuevas y unas nuevas
esperanzas, daré tiempo al tiempo y no apresurare la búsqueda de la felicidad, llegara despacito, pero
llegara.
Es un camino difícil después de esta odisea, pero tendré que
vencer y al final de lo que quede veremos el resultado de los hechos y momentos.
Seguí contemplando esa inmensidad! Esa inmensidad que
siempre me ha ayudado a resolver los caminos
de la vida, a ver más claro mi
sendero y ahora más que nunca con la ayuda de la más linda sirena jamás
imaginada, me seguirán ayudando
Y guiando por esta encrucijada de la vida.
Fue un momento reconfortante y un verdadero placer
estar ante mis majestuosidades
Y teniendo una conversación tan definitiva para mi vida. Hoy
renazco y hoy regreso, hoy empiezo a
vivir de nuevo.
Cumanday.

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