CERRAR LOS OJOS
Que bonita sensación es, cerrar los ojos y ver la vida un
poco mas atrás. Verte sonriendo y amándome. Viéndote entusiasta y vibrando de
placer, de alegría, de fe y esperanza. Mirando un futuro con anhelos, con
resplandor, sin barreras. Que hermoso fue todo aquello, cuando no existían
rencores y la plenitud de la juventud, nos brindaba un mañana y algo alentador
para un futuro.
Tantos sueños, tanta fe en ese sendero, en el que nos
encaminábamos. Trataríamos de cumplir una misión, que de la mano, y uno, al
lado del otro, trataríamos de realizar.
Escuchar tu voz, tus palabras, tus sollozos, eran lo más
grande que existía, era la única forma a la cual obedecía ese sentimiento, que
en un momento llamamos amor.
Verte saltar, y entusiasta, querer complacer todos los
deseos que se nos antojaban. Sentir el calor de tu cuerpo, en cada vez que lo
necesitaba. Poder apretar tus manos entre las mías, sabiendo que en ese acto,
existía una seguridad absoluta de confianza.
Podía acariciar tus cabellos, y sentir como si el agua de
algún puro manantial, se escapaba entre mis dedos. Estremecerse en lo mas
intimo con uno de tus prolongados besos y recorrer tu cuerpo con una suave
caricia, observando el placer que tu cara expresaba, con tus ojos cerrados y
una sonrisa enternecedora de ángel de iglesia.
Quisiera seguir con mis ojos cerrados, reviviendo
instantes inolvidables. Serian innumerables e inacabables. Pero también son el
martirio del presente.
Al abrirlos, veo la realidad. Ya no estarás, ya no podré
tener tu amor, tus caricias, ni tus besos, ya no recorreré tu piel como aquel
tiempo, porque ya no vibraras con mi presencia, ya no sentirás aquel candor,
que sentías con mi cuerpo. Solo la distancia y el tiempo, cosas en común, que
siempre tendremos, serán nuestros aliados y mitigaran el corto instante de
existencia que nos queda.
JACK SIKLEB

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