A mis dos amores.
A ustedes les debo lo que soy.
Les debo, haber sentido, conocido, sentir,
querer, disfrutar, vivir...
Les debo haber podido encontrar lo que es
un desierto y un mar.
Les debo disfrutar de las hojas secas en el
suelo y de la primavera en sus capullos.
Les debo, el incienso de la soledad y el
infinito sol de la tardes.
Les debo los eclipses de mi vida, los
conocimientos de realidades y les debo el alma.
Les debo confusiones y les debo lo mejor.
Les debo el pasado, el presente y el futuro
incierto que he de recorrer.
Les debo mis viajes, mis conocimientos y
mis recorridos.
Les debo todos los extremos que pudimos
disfrutar.
Les debo, haber podido aprender, a ser como
soy, a ser.
Les debo los placeres, la carne y el
embrujo de saciarlas.
Les debo la luna y las noches implacables
de soledad.
Les debo el aprendizaje y los conocimientos
de amores.
Les debo las incertidumbres, las timideces
y la arrogancia...
Les debo las noches más bonitas y hermosas
que he pasado.
Les debo rivalidades, sueños truncados,
hijos.
Les debo haber aprendido a convivir con mis
animales.
Les debo, mis triunfos, fracasos y cada
camino que he tomado
Les debo mis lágrimas, mi música y mis
instintos,
Les debo mis satisfacciones y mis
desciciones.
Les debo la vida.
Les debo el alma.
Les debo todo.
Mil gracias por haberme enseñado a sentir.
Cumanday.

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