Han pensado
algún día en la coincidencia maravillosa de saberse dentro de las siete? Creo
que es importante, por demás, muy importante; cada una de nosotras cuenta con
otras siete (aunque no lo hayamos reflexionado) de diferente forma de ser, de
pensar, de actuar, en una sola definición: de diferente color, tan particular
come el arco iris. Si se observan detenidamente, el nombre con que fueron
bautizadas podríamos cambiarlo por un instante a un color, tan radiante y único
como lo son cada una de ustedes.
El Rojo: Color
del amor, romance y la pasión, color de rosas hermosas y de la sangre que
transmite vida.
Anaranjado:
Color de la abundancia, de las frutas ricas y de bellos atardeceres adornados
con gloriosas puestas de sol.
Amarillo: Es el
color de la felicidad, del sol y de las flores brillantes.
El verde, es él
color de la naturaleza, de la hierva, de los árboles, los campos y bosques.
Es también el
color de la esperanza.
El azul es el
color de la vida, del cielo claro, del aire que respiramos y del agua que cubre
la tierra.
El índigo, es
el color de la noche y de los sueños.
El violeta, es
el color de la paz y la tranquilidad, del mar profundo y de los tenues
atractivos del amanecer.
La vida es un
arco iris hermoso que podernos observar eventualmente y nunca dejamos de sentir
su majestuosidad; solo que para vivirlo tenernos que tolerar la lluvia que
siempre le precede.
Hemos
compartido muchos instantes el mismo cielo y también hemos contemplado juntas
la mismas estrellas, los mismos días y las mismas noches, que cada una vive con
su particular intensidad y que gracias a ello hoy puedo relacionarlas con cada
hermoso color, tan único y universal.
Con amor

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