miércoles, 6 de agosto de 2014

Encantos.

                                                                    Encantos

Cuando la noche estremece tu silencio, me encanta el sabor de tu sonrisa, me fascina el perfume de tus besos y el infinito aroma de tu cuerpo; en la profundidad del infinito te veo y siento el universo entero rodeándonos, te acaricio y con el murmullo de tu corazón, despiertas lo más íntimo de mi pasión; esos encantos, conjuros, encantamientos, son hoy el diario ir y venir de mi alma; son la búsqueda de la verdad desconocida y el encontrar, en el presente, el pasado y el futuro.  Qué distinta sensación has podido enseñar a mi alma peregrina, que embrujaste y detuviste en el infinito, el placer controlado de querer, el placer de diferenciar, el placer de conocer, el placer de vivir.

Adormecedora de encantos y de fuentes de eternidad, de vivencias gigantescas, en el alma más hermosa que halla podido mi alma encontrar; de placeres desconocidos, profundos, maduros, saturados y la mayor timidez descubierta, dentro de un océano de realidades.

Cuántos encantos en un solo ser, cuánto alborozo de vida, cuánta cantidad de sueños y realidades has podido traer dentro de mí.  Cuánta eternidad dibujada en un instante y placeres ocultos descubiertos, dentro de los sueños que la imaginación nos puede brindar.  Qué etapa placentera y distinta has podido darme, qué mundo de ilusiones y realidades pones a mis pies.

Si tú entendieras el palpitar unísono, que mi alma junto con tu cuerpo produce cuando te escuchan, podrías comprender el mejor de tus encantos. Podrías gritar al viento y luchar contra las rocas, no vivir más tus casas viejas, cambiarías tus soles por los míos, descubrirías nuevas lunas y querrías bautizarlas con otros nombres.  Confundirías tu nombre con la aurora y la eternidad con infinito, podrías vivir en una eterna inmensidad, donde los días y las noches solo tendrían tu luz, la luz de tus encantos!



Jack Sikleb.  

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