Arroz con leche.
Tiene sabor a canela como toda tu
esbeltez. Sabor dulce como tus besos,
sabor a coco como las madrugadas contigo.
Característico sabor a mujer, a hembra en celo y rociada por la brisa
de una noche estrellada.
Sabor
a leche como tus senos, redondeados por el sutil embrujo de una noche de
placer.
Sabor a ti acompasado de inmensas
ansiedades, de rigurosos acordes unísonos de un violín. De una bandola
inusitada en las manos de un experto.
Que gran placer me das en un instante,
degusto nuevamente y veo el cuerpo dibujado de la mujer mas maravillosa, de
talle henchido y habida de comprensión.
Recorro sus adentros y veo el cauce de ríos y mares emocionando el vientre.
Esa viscosa humedad deleita mis sentidos,
mis papilas se emocionan al saborear y conjugarse con tu cuerpo en un sueño de
quimeras, en un infinito instante de nostalgia.
Ese calor tibio que lo acompaña, es como la
tibieza de tu cuerpo, como el abrazo de tus brazos, como el entrelazado de tus
piernas.
Dulce sabor, dulce tu boca, dulce placer,
dulce tu cuerpo. Dulce, levemente dulce,
exactamente en su punto, en el punto maravilloso de un éxtasis glorioso.
Cumanday.

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