CERRAR LOS OJOS
Que bonita sensación es, cerrar los ojos
y ver la vida un poco mas atrás. Verte sonriendo y amándome. Viéndote
entusiasta y vibrando de placer, de alegría, de fe y esperanza. Mirando un
futuro con anhelos, con resplandor, sin barreras. Que hermoso fue todo aquello,
cuando no existían rencores y la plenitud de la juventud, nos brindaba un
mañana y algo alentador para un futuro.
Tantos sueños, tanta fe en ese sendero,
en el que nos encaminábamos. Trataríamos de cumplir una misión, que de la mano,
y uno, al lado del otro, trataríamos de realizar.
Escuchar tu voz, tus palabras, tus
sollozos, eran lo más grande que existía, era la única forma a la cual obedecía
ese sentimiento, que en un momento llamamos amor.
Verte saltar, y entusiasta, querer
complacer todos los deseos que se nos antojaban. Sentir el calor de tu cuerpo,
en cada vez que lo necesitaba. Poder apretar tus manos entre las mías, sabiendo
que en ese acto, existía una seguridad absoluta de confianza.
Podía acariciar tus cabellos, y sentir
como si el agua de algún puro manantial, se escapaba entre mis dedos.
Estremecerse en lo mas intimo con uno de tus prolongados besos y recorrer tu
cuerpo con una suave caricia, observando el placer que tu cara expresaba, con
tus ojos cerrados y una sonrisa enternecedora de ángel de iglesia.
Quisiera seguir con mis ojos cerrados,
reviviendo instantes inolvidables. Serian innumerables e inacabables. Pero
también son el martirio del presente.
Al abrirlos, veo la realidad. Ya no
estarás, ya no podré tener tu amor, tus caricias, ni tus besos, ya no recorreré
tu piel como aquel tiempo, porque ya no vibraras con mi presencia, ya no
sentirás aquel candor, que sentías con mi cuerpo. Solo la distancia y el
tiempo, cosas en común, que siempre tendremos, serán nuestros aliados y
mitigaran el corto instante de existencia que nos queda.
JACK SIKLEB
ENERO/14/94

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